INDICADORES DEL BUEN FUNCIONAMIENTO DE LA TERAPIA

El presente toma valor frente a las experiencias del pasado.

El cliente comprende que tiene un problema y que puede solucionarlo y que son sus experiencias pasadas las que no dejan avanzar, no el presente que puede modificarse.

Los síntomas desaparecen y el yo emerge con coherencia frente a los conflictos iniciales en los que anteriormente se presentaba como incoherente y negativista con sus propios conflictos.

Este proceso de cambio en el que los sentimientos  tienen una expresión cada vez más libre y Imagencoherente es lo que irá produciendo el crecimiento personal del cliente, reconociendo el problema y valorando el presente como el espacio vital para uno mismo y no las experiencias pasadas que si bien marcan el desarrollo no son el presente y pueden controlarse y desde la experiencia presente y con la ayuda del terapeuta el pasado puede situarse en el pasado y su influencia en el presente disminuye hasta llegar a ser una visión lejana que se puede recordar como algo pasado.

PROCESO TERAPÉUTICO

El cliente es el que lleva el peso de la terapia, no el terapeuta. Sin embargo, el terapeuta tiene que ofrecer al cliente una relación que se define por tres condiciones necesarias y suficientes para lograr el éxito de la misma. Las tres condiciones relacionales o actitudes de base son:

La aceptación y consideración incondicionalmente positiva de la persona en búsqueda de ayuda à se acepta sin condición alguna la manera en que ella está dispuesta a revelarse y demostrarse en la relación frente al terapeuta.

La empatía centrada en la persona sufriente à Es la capacidad del terapeuta de entrar en el mundo del cliente y comprender con exactitud sus vivencias como si el terapeuta fuese el otro. Esta comprensión empatía facilita la concientización, favorece el acompañamiento terapéutico y promueve el desarrollo personal.

ImagenLa autenticidad del terapeuta permite a menudo un diálogo sincero y constructivo directo entre el terapeuta y el cliente à El terapeuta sigue siendo un experto, pero él se comunica también como ser humano al servicio del cliente sufriente.

La relación centrada en el cliente se define además por un mínimo de contacto establecido entre el cliente y el terapeuta, el cliente debe estar en un estado de incongruencia y por último, el cliente debe, de una manera u otra, darse cuenta de la presencia del terapeuta y de la relación ofrecida. Una relación definida por las actitudes de base genera una multitud de interacciones terapéuticas cada vez mas adaptadas a la relación con el cliente, a su persona y situación particular, favoreciendo la capacidad natural e inherente en cada persona de poder desarrollarse de manera constructiva.

Carlos Alejandro Pereira

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s