Artículo sobre el Psicoanálisis y ciencia: un debate en la prensa navarra

ALGUNOS EXTRACTOS DE TEXTOS Y COMENTARIOS  

EMILIO GÓMEZ (PImagenSICOANALISTA DE LA ASOCIACIÓN DE PSICOANÁLISIS DE MADRID)
 Esto no es una respuesta a ningún artículo
Desde que empecé a estudiar o a tener contacto con esto que se llama psicoanálisis siempre se le han dirigido los ataques más dispares: teoría obsoleta, práctica de larga duración, que removía cosas no-convenientes, que era una rama de la psicología, una rama antigua ya superada, etc.
Muchas veces las prácticas mejor publicitadas se han hecho un lugar en el mercado, un lugar más reconocido por el bio-poder, tal vez porque son prácticas que enlazan muy bien con el modo de producción social de reenganche a la cadena productiva, que consiguen que diagnosis que han sido consideradas graves dejen de ser un problema para la vida laboral, otra cosa es la vida, la vida singular.
La medicina, la psicología, la psiquiatría, son prácticas más afines con el ritmo de producción capitalista, y han publicitado sus logros, la esquizofrenia no es ningún problema, hay psicofármacos para ello, psicofármacos que calman una crisis, pero que luego no resuelven los miedos a continuar de otra manera. Consejos brillantes, corsés a los que se somete a cualquiera y que poseen hitos que van marcando la evolución de una cura inventada; estadísticas de una vida más larga que se garantiza basada en unas estadísticas que, provenientes de países que consideramos como el primer mundo, no sabemos si merecen muy bien el apelativo de vida honrosa, vidas que se prolongan artificialmente y que se encuentran con la reivindicación de una muerte digna.
El problema del monopolio de la cura, es que como dice Freud, curar es una de lasprofesiones que tiende al fracaso, porque ¿de que se cura al hombre? El problema del monopolio de la cura es que cada vez más la gente aparece en cualquier consultorio exigiendo lo que se publicita, vivir hasta los 90 años, no se acepta la muerte como un hecho lógico de la vida, nadie está preparado para aceptar esto. Los médicos se están encontrando en los consultorios con denuncias acerca del tratamiento y de las cuestiones que ellos consideran como cura, que si alguien que es portador del VIH se le reduce la tasa de infección eso es un éxito bajo cierto parámetros, no importa que esta mejora produzca trastornos psíquicos o erupciones cutáneas no deseadas, que duelen como si fuera una tortura, los niveles del virus han bajado.
Este es el peligro de primar la rentabilidad en la cura, ya no se atiende al hombre, a la persona, al sujeto, se atiende a parámetros ideales.
No sé donde dice Lacan, si en el artículo La agresividad en psicoanálisis o la dirección de la cura, que el analista se debe comportar como un santo esperando las revueltas que vienen de la maldad. Esto es lo que no considera una cura que se propone como una evolución sobre una enfermedad, las revueltas de haber hecho el bien sobre alguien, sin pensar que también puede estar haciendo el mal.

MARIA JOSÉ ALONSO (DEL CEF DE GRANADA)
 “DE LOS EFECTOS MALEFICOS DEL PSICOANALISIS O DE LOS EFECTOS MALEFICOS DEL PSICOANALISIS”  Si no acude Ariadna al laberinto, nos interesa el hilo, habrá que ir a buscarla. Nadie sabe lo que pinta un psicoanalista en un laberinto; tal vez pueda saberse lo que escribe a deshotras, deshoras. Cartas, cartas que equivocan el destino para alcanzarlo. Paradoja de un final de búsqueda, ese comienzo que Octave Mannoni, en un saber, dice que no termina; y en el invento de una lengua a partir de los fragmentos del tiempo, el maleficio de un verso.Inventar una lengua, una morada. La lengua es la casa del hombre, me recuerda en su saber el psicoanálisis en lo que un psicoanalista escribe. En la casa del hombre reina la sospecha, me digo calladamente, ante los textos oscuros, confusos, grotescos…de algún poder que se establece. La sospecha de un mal incierto que, para la ocasión y en tantas otras, los poderes endosan a la cuenta del psicoanálisis, de los psicoanalistas. No puede ser sino desde el poder que unos textos se presenten como la confusión del origen antes del origen, del cielo y la tierra, la borradura del horizonte. No puede ser sino desde algún poder, la arbitrariedad posible, que la letra y la palabra pierdan la ley que las anima y las ordena, ese otro poder separador entre las cosas. Sospechosos, no se sabe bien si de ser inocuos o causar perjuicios; efecto nulo o efecto maléfico…con el hilo que olvidó Ariadna el psicoanalista teje: es incierto el mal que nos habita como incierto el día en que obtendremos de la muerte una certeza, ese día en que la luna nos alcance en su trazo de madrugadas y nos entregue en ese su brillo, ese que no es la luna, la ausencia larvada de la luna para lo eterno. La rata no pinta nada en el laberinto de las causas y los efectos, tal vez pueda escribir alguna carta, perdida la causa que anima su letra. Algunas veces el insomnio y los desvelos encuentran en la escritura de cartas el beneficio del sueño. Otras veces y tantas otras, señor, oh dios, las palabras abigarradas de los poderes, la misma pretensión engañosa, confundiendo cielo y tierra…borrando horizontes interesadamente. En la casa del hombre nada escapa a la sospecha; las palabras no son inocentes, a veces perjudican, a veces pretenden perjudicar… Otras veces, señor, oh dios, un verso nos tima o nos sorprende, en la lealtad que se arma con la ley de las palabras. Inventar una lengua, una morada…nada tienen por qué saber los poderes de lo que los hombres decimos cuando hablamos, tampoco se lo ocultamos.

PEDRO MUERZA (PSICOANALISTA DEL IPP)
 (…) Hay personas que prefieren y que hemos preferido, saber sobre las causas de nuestro malestar y por eso nos analizamos, siendo el análisis, aquí damos una valoración, una experiencia ética invalorable (…) Que el psicoanálisis sea científico o no es otra cuestión (…) el psicoanálisis se ocupa del sujeto que la ciencia excluye y eso es motivo de desencuentros (…) “el psicoanálisis no es una ciencia” es un enunciado perfectamente asumible por nosotros pues entendemos que es otro tipo de ciencia (…) ¿acaso no es paimages (3)rte de una ideología, incluso de una ideología religiosa, institucionalizar las verdades del momento como inmutables, defenderlas como guardianes del gran libro de la  ciencia y rechazar violentamente toda nueva idea si obliga a corregir los dogmas que constituyen los antiguos paradigmas? (…) rechazar en nombre de la ciencia, conocimientos que desconoce absolutamente, es una desmesura y, sobre todo, no es propio de un científico.(…) ¿qué diferencia hay entre un creyente beligerante que quiere imponer sus creencias por el bien del otro (figura que sin duda corresponde a otros tiempos) a un creyente en la ciencia que quiere ideologizar con la ciencia misma , queriendo salvar del presunto mal a presuntos ignorantes? (…) lo que se pone en juego en un psicoanálisis, más allá de la salud, es cómo el sujeto está enredado en el sufrimiento, en su decir, en el miedo, en la angustia, en los excesos, en la maldad propia y la de los otros, en el deseo, el goce, el modo de ser mujer, en el modo de ser hombre, en los ideales, en el dolor psíquico, en la sexualidad, en los sueños, en el amor, en el humor, en la verdad subjetiva, en la muerte, etc. etc. etc. temas todos ellos propios del sujeto humano y sobre los que el saber psicoanalítico sigue ofreciendo términos, conceptos y precisiones rigurosas que se mantienen por sí mismas.


EMILIO PUCHOL (PSICOANALISTA DEL IPP)
 (…) a veces nos damos cuenta de lo que escribimos por lo que los demás leen en lo que decimos (…) Surge algo muy claro que señala Jorge Ríos: el psicoanálisis no hace cobardes. Brava posición, sin embargo, quizá necesite de algún matiz. En ocasiones , me parece, no es sólo el poder del otro, su posibilidad de destruirme… que habrá que tener en cuenta… creo que hay otra cosa que, posiblemente relacionada, surge como particular: miedo a no ser correcto, que surge como merma de lo creativo y se torna en aburrimiento. Creo que la operación de la política no es la unión sino que sería la función del corte lo que la caracteriza y esto hay que decidirlo, hay que pensarlo.

CAROLINA LAYNEZ (PSICOANALISTA DEL CEF DE GRANADA)  (…) Curioso el artículo, el psicoanálisis recoge el timo, el engaño y la maldad y todo eso planteado desde la mejor buena fe, porque hay que tenerla para desautorizar no sólo la terapia, sino todo un registro cultural, a partir de un texto.

Psico1

EMILIO PUCHOL (PSICOANALISTA DEL IPP)   Hablar del psicoanálisis desde el total desconocimiento de su articulación teórica y de su desarrollo histórico es, digámoslo así, moneda corriente. Hablar mal, me refiero. Meter por el medio en el tema a

 Woody Allen, para investir la cuestión de cierta gracia cosmopolita, no es que sea, precisamente, un signo de originalidad y modernidad, más bien pudiéramos pensar en todo lo contrario, un poco casposillo (…)Quiero decir, que no es importante ni sorprendente que alguien ataque al psicoanálisis y hasta a los psicoanalistas, lo importante, o mejor dicho, lo desconcertante es que alguien que dice hablar desde el discurso de la ciencia y de quien se podría esperar cierta posición ilustrada no tenga otra posición que la del insulto sin objeto aparente (…)Entiendo, Sr. Armentia, que Ud. tiene razones de peso para que el libro le interese y que como la colección a la que pertenece se define como provocativa, intente ser provocativo. Otra cosa es “provocón”. No parece que el insulto sea un manera conveniente para hacer referencia al día del libro ¿no le parece? Un insulto extendido a cualquier practicante del psicoanálisis, tanto analistas como analizantes, quizá los unos por ladinos y los otros por tontos, somos muchos ¿no le parece? (…) Hay algo de lo que nada queremos saber y eso, precisamente, nada tiene que ver con el saber científico, con la objetividad y la no implicación científica, caso de que ello sea posible, sino con la propia subjetividad, de eso que prende al ser que habla, ahí donde queda preso por el lenguaje y que por más que lo rechace se muestra, actúa, efectúa. Rechazo del saber inconsciente: pasión por la ignorancia (…) Esta es la propuesta: uno se cree un sabio y en algo resulta un patán (…) es posible abrir algunas interrogaciones: ¿qué tiene que ver la tecnociencia con la destrucción del planeta? ¿qué tiene que ver con el cambio climático? ¿al servicio de quién está? Estas podrían ser cuestiones que produjeran un debate. Ha sido la intención de algunos psicoanalistas la de responder al sr. Armentia desde la invitación a establecer un diálogo público que nos fuera útil y colaborara, en su medida, al diálogo social en nuestra ciudad. Sin embargo, nos encontramos que, al igual que empezó, el sr. Armentia continúa con la descalificación y el insulto. Nos tilda de estafadores y se sorprende de que se le responda. En ese síntoma social contemporáneo que vivimos que es el debate mediático a insultos, gritos y mamporros, hay un paso para deslizarnos desde el ágora, donde se dialoga en la cultura, al circo. Ahí no queremos estar ni nos sabemos manejar. No andamos por los platós de la TV con soltura, probablemente sea porque no nos llaman. Ni tampoco participamos en programas “culturales” de la tele como “El castillo de las mentes prodigiosas” donde Vd. participó de “jurado científico” (o algo así, perdone que no siguiera el desarrollo del programa) de Paco Porras o la Pitonisa Lola entre otros. Eso, junto a la promoción y venta de libros es su negocio, Sr. Armentia.

Hélider Rodríguez.

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